
Estimados,
La Cumbre del Mercosur que se desarrolla en Buenos Aires se vio marcada por un clima de fuerte pragmatismo económico, pese a las tensiones políticas entre los presidentes Javier Milei y Luiz Inácio Lula da Silva. A pesar de las diferencias ideológicas y los cruces públicos entre ambos mandatarios, los equipos técnicos de Argentina y Brasil lograron avances en el plano comercial.
Uno de los gestos más destacados fue la reunión entre los ministros de Economía, Luis Caputo (Argentina) y Fernando Haddad (Brasil), donde se enfatizó la necesidad de fortalecer el vínculo bilateral y facilitar nuevas inversiones y comercio, especialmente en el sector energético. Se firmó además un Memorándum de Entendimiento con Paraguay para avanzar en la integración gasífera regional, explorando la exportación de gas desde Vaca Muerta hacia Paraguay y Brasil mediante el Corredor Bioceánico.
En paralelo, se anunció la conclusión de las negociaciones del Tratado de Libre Comercio entre el Mercosur y la EFTA, bloque europeo integrado por Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza. Este acuerdo, que abarca un mercado de casi 300 millones de personas y un PBI combinado de 4,3 billones de dólares, busca mejorar el acceso de exportaciones sudamericanas y diversificar los destinos comerciales.
El gobierno de Milei presentó este avance como un logro clave de su gestión diplomática, en sintonía con su agenda de flexibilización comercial dentro del bloque. También impulsa la inclusión de 50 nuevos códigos arancelarios en la Lista Nacional de Excepciones, buscando mayor autonomía para que cada país pueda negociar acuerdos individuales.
Respecto al Tratado de Libre Comercio con la Unión Europea, las negociaciones continúan, pero existen trabas políticas, principalmente por la resistencia del sector agrícola francés. Lula Da Silva, quien asumirá la presidencia pro tempore del Mercosur tras Milei, será el encargado de retomar estas conversaciones. Desde ambos bloques se espera que el acuerdo pueda firmarse antes de fin de 2025.
La cumbre también se vio atravesada por cuestiones políticas internas, como la posible visita de Lula a Cristina Fernández de Kirchner, quien cumple prisión domiciliaria, generando expectativas y controversia.
Durante su mandato al frente del Mercosur, Milei priorizó una agenda económica y comercial, relegando temas como la agenda ambiental, que se espera cobre mayor relevancia durante la presidencia de Lula.
