*Luces y sombras en actividad, salarios y empleo*

Esta semana se conoció que la actividad económica agregada creció 4,4% en
2025 (estimación oficial preliminar). De esta manera, en 2025 se registró
el nivel más alto de producción de bienes y servicios desde 2004, superando
los máximos previos de 2017 o 2022, aunque no así en términos per-cápita1.

En dic-2025 la variación de la actividad fue 1,8% m/m (sin estacionalidad).
Ello determinó un crecimiento del 0,7% del cuarto trimestre del año
respecto del trimestre anterior y deja un arrastre estadístico de 0,8% para
2026.

Siguiendo importantes caídas previas, desde el piso del nivel de actividad
más reciente en abr-2024, la economía creció 10,3% acumulado a dic-2025.
Ello se dio en un contexto de fuerte ajuste fiscal (mayormente en 2024
cuando la economía se contrajo 1,3%) y reacomodamiento de precios
relativos, entre otros.

El balance positivo de estos dos años en materia de actividad y
ordenamiento macroeconómico no se reflejó homogéneamente a nivel sectorial
y empleo. La tabla que sigue muestra la evolución de los principales
sectores de la economía entre dic-2023 y dic-2025. También del empleo
privado formal en esos sectores y respectivas remuneraciones.

Entre el 4to trimestre de 2023 y el 4to trimestre de 2025, la economía
creció 4,9%, el empleo formal cayó 2,9% y la remuneración del sector
privado formal aumentó 6,9% en términos reales (datos a sept-2025). De los
sectores más representativos se destacan:

   –

   Construcción: es el sector que más empleo perdió, una caída de 14,7%,
   mientras que la actividad cayó 11,1% (alta elasticidad del empleo). Este
   sector representa el 4% del valor agregado bruto, pero genera relativamente
   más empleo, ocupando al 6% del total de puestos de trabajo formal del
   sector privado.

   –

   Intermediación financiera es de los sectores que más creció en actividad
   (+25,8%), pero con pérdida de 3% del empleo sectorial y aumento de 12,2%
   del salario real.

   –

   Agricultura y ganadería: con baja elasticidad del empleo, creció 24%
   (por una muy buena cosecha fina el año pasado), pero con aumento del empleo
   formal de 2,5%.

   –

   Comercio mayorista y minorista: representa el 18% del valor agregado
   bruto y emplea el 20% del trabajo formal. En el período creció 0,4% y
   prácticamente no generó nuevo empleo (0,7%),

   –

   Industria manufacturera: la actividad cayó 3,7% y perdió el 4,9% del
   empleo formal.  Su relevancia no es menor porque junto con Comercio, es de
   los sectores que más valor agregado genera (16%) y emplea al 18% del empleo
   formal total.

La destrucción de puestos de trabajo asalariado formal estuvo parcialmente
compensada por el aumento de monotributistas del 6,4% (130.000 personas),
los que, en general son ocupaciones de inferior calidad; actualmente
representan un 17% del total del empleo formal. También por las personas
trabajando en el sector informal, que aumentaron más de 200 mil en el
período, superando los 8 millones de personas.

El salario real promedio formal aumentó 6,9% en el período, pero viene de
un proceso de deterioro importante. Desde una perspectiva de más largo
plazo, el actual es un 23% más bajo que el de hace 10 años y un 3% más bajo
que el de hace 5 años, en la pandemia de 2020.

En síntesis, la economía creció en el año 2025 respecto del anterior y
entre el 4to trim-23 y el 4to trim-25, pero con disparidad sectorial y con
pérdida de empleo asalariado formal (pero con una tendencia de
desaceleración según la evolución de mediciones de mayor frecuencia en los
últimos tiempos). Aunque la remuneración del sector privado formal aumentó
6,9% en términos reales en los dos últimos años, actualmente es un 23%
menor a la de 10 años atrás. La pérdida de empleo formal tuvo su
contraparte en el aumento de monotributistas y empleos informales.

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