
Este contraste se refleja en el consumo masivo: aunque se espera un leve crecimiento del 2% en 2025, no alcanza a compensar la caída del 4,3% en 2024. Las ventas en supermercados y mayoristas siguen estancadas, y los consumidores optan por segundas marcas o formatos más económicos.
Especialistas señalan que esta recuperación parcial se explica por la baja de la inflación, la apreciación del peso, el regreso del crédito y menores aranceles de importación. Sin embargo, advierten que el empleo formal está estancado y que la mejora económica no es homogénea.
Las empresas también muestran una visión dividida: algunas invierten y crecen gracias al consumo de sectores con mayor poder adquisitivo, mientras otras observan cautela, caída en el tráfico de tiendas y un cambio en los hábitos de compra. Plataformas de e-commerce registran un auge en las compras internacionales, reflejo del interés por precios más convenientes.
En resumen, Argentina vive un consumo en “dos velocidades”: sectores que prosperan y otros que aún no logran salir de la recesión.
