
El nuevo esquema de dólar flotante podría frenar la actividad económica si se mantiene un tipo de cambio bajo y sube la inflación. Aunque el Gobierno y el FMI proyectan un crecimiento del PBI del 5,5% en 2025, analistas advierten que la baja competitividad cambiaria y el deterioro del poder adquisitivo podrían limitar la recuperación.
Consultoras como Invecq y Analytica alertan que un dólar cercano al piso de $1.000 podría llevar a un tipo de cambio real similar al de la Convertibilidad, afectando exportaciones y favoreciendo importaciones, lo que perjudicaría la producción nacional. Además, el consumo interno se verá afectado por la pérdida del poder adquisitivo, ya que salarios y jubilaciones quedan rezagados frente a la inflación, que fue del 3,7% en marzo y podría acelerarse.
A corto plazo, algunos sectores como agro, minería y financiero lideran el crecimiento, mientras que otros, como comercio e industria, muestran una recuperación gradual. A pesar del contexto desafiante, se espera una expansión económica en 2025, aunque con avances desiguales entre sectores. El dato clave del EMAE de febrero, que se publicará esta semana, mostrará cómo impactaron los primeros cambios del nuevo esquema económico.
