El Gobierno decidió *postergar la privatización de la importación de GNL* y
mantener a *Enarsa* a cargo durante el invierno de 2026, con el
objetivo de *evitar
un impacto directo en las tarifas de gas y electricidad*.

La decisión responde principalmente a la *fuerte suba y volatilidad del
precio internacional del GNL*, impulsada por el conflicto en Medio Oriente.
El valor pasó de alrededor de *US$10 a entre US$17 y US$20 por millón de
BTU*, encareciendo significativamente el abastecimiento.

*Claves de la medida:*

  – El Estado continuará gestionando la *compra, logística y
  regasificación del GNL*.
  – Se suspende (al menos por un año) la transferencia de esta operatoria
  al sector privado.
  – La licitación privada (con ofertas de empresas como Trafigura y
  Naturgy) *no avanzó por precios y contexto de riesgo*.

*Motivo central:*

  – Evitar un *traslado pleno del costo internacional a tarifas*, lo que
  hubiera impactado en *inflación* y costos energéticos para usuarios e
  industrias.

*Impacto económico:*

  – El costo del GNL *no desaparece*, sino que cambia su canal:
     – Menor impacto en tarifas.
     – Mayor presión sobre *subsidios o gasto fiscal*.
  – Se estima un *sobrecosto de hasta US$700 millones* respecto a
  previsiones iniciales.

*Contexto estructural:*

  – Argentina aún necesita importar GNL en invierno por:
     – *Picos de demanda* residencial.
     – *Limitaciones de infraestructura* (gasoductos en desarrollo).
  – Se prevé la importación de *20 a 25 cargamentos* este año.

*Conclusión:* el Gobierno prioriza *estabilidad tarifaria e inflación en el
corto plazo*, aun a costa de *mayor intervención estatal y potencial
aumento de subsidios*, postergando la liberalización del mercado de GNL.

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