
Les comparto un breve resumen sobre la situación actual del mercado de GNL
y su impacto en el abastecimiento de gas en Argentina de cara al invierno:
Un ataque con misiles a instalaciones clave en Qatar, el principal
productor mundial de GNL, generó una fuerte reacción en el mercado
internacional, provocando un aumento inmediato del *17% en el precio del
gas licuado*, que pasó de aproximadamente *US$10 a US$21 por millón de BTU*.
El conflicto en Medio Oriente también afectó a otros países de la región
(Emiratos Árabes Unidos y Bahréin) y derivó en el *cierre del estrecho de
Ormuz*, por donde circula cerca del *20% del comercio mundial de GNL*. Esto
tensiona la oferta global y presiona aún más los precios.
En este contexto, *Argentina enfrenta un escenario desafiante de cara al
invierno*. Si bien la mayor producción de Vaca Muerta permitió reducir
significativamente la dependencia de importaciones, el país aún necesita
adquirir cargamentos de GNL para cubrir los *picos de demanda estacional*,
especialmente en los meses más fríos donde el consumo residencial se
multiplica.
A diferencia de años anteriores, actualmente *no hay compras de GNL
cerradas*. El Gobierno se encuentra evaluando precios y disponibilidad en
el mercado internacional, así como el *nivel de demanda real a estos
valores*, ya que los precios actuales podrían llevar a algunas industrias a
reducir o detener su actividad.
Inicialmente, se buscaba que el sector privado asumiera la importación de
GNL, dejando a ENARSA fuera del esquema. Sin embargo, ante la suba de
precios, el Gobierno analiza *volver a utilizar a la empresa estatal como
importador de último recurso*.
Desde el punto de vista económico, el aumento del GNL implicaría *mayores
costos de abastecimiento y subsidios*, con un impacto fiscal estimado
negativo, aunque acotado. No obstante, a mediano plazo, los mayores precios
internacionales podrían *mejorar los términos de intercambio* para
Argentina como país productor de hidrocarburos.
Por último, cabe destacar que la *exposición estructural del país a estos
shocks externos viene disminuyendo*, gracias al desarrollo de
infraestructura y producción local, por lo que el impacto, si bien
relevante, sería menor al observado en crisis anteriores.
