Hernán de Goñi
Director periodístico
Hola, soy Hernán de Goñi, director periodístico de El Cronista.

Como todos los sábados, procuramos ofrecer a través de este semáforo de la economía una mirada más amplia de los acontecimientos de la semana, para que puedan sumar elementos de contexto y jerarquizar mejor su peso informativo.

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Hay problemas que llegan a las tapas de los diarios por circunstancia ajenas al gobierno de turno, como puede ser el corte de gas en la semana más fría de los últimos 34 años. Pero otros, como la bochornosa pelea del miércoles en la Cámara de Diputados o el baldazo de agua fría que representó el fallo de la jueza Preska por la expropiación de YPF, demuestran que a la gestión le falta cierta red de contención (un sistema de alertas tempranas en el tablero de control, dirían en el mundo corporativo) que le permita anticipar el surgimiento de estos agujeros negros. Javier Milei tiene en su gabinete ministros que funcionan con relativa autonomía, como Patricia Bullrich o Federico Sturzenegger (al menos hasta el 8 de julio, fecha en la que vencen las facultades delegadas) y otros que están más atados a la política o a la disponibilidad de fondos. Los primeros casi caminan solos. Saben qué deben hacer y cuándo pedir permiso. Luis Caputo trabaja codo a codo con el Presidente, sin duda, pero el éxito de su tarea depende en muchas ocasiones de la coordinación que deben orquestar los funcionarios políticos. Y acá es donde se nota que la estrategia no fluye como debería. Es un déficit que llega al escritorio de Milei, que prefiere delegar en su hermana Karina decisiones con las que no siempre concuerdan Santiago Caputo (el otro vértice del triángulo de hierro) o Guillermo Francos, que debe completar misiones para las que no lo consultan. Aunque parece un enredo que solo notan quienes auscultan la cocina del poder, desde el exterior también se percibe que en el camino hay una pérdida de energía. El Presidente ya no es un outsider sin experiencia. Los argumentos con los que se justificaban los traspiés de la Ley Bases no corren más. Dejar que sea la “casta de turno” la responsable de los problemas, tampoco. Inversores que ven a la Argentina desde lejos se preguntan si este desorden es parte del relato político o es una falla del “sistema Milei”. Son dilemas que seguramente se despejarán en las elecciones de octubre. Hasta entonces, habrá que esperar y ver.

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