
Las canciones de Milei y Kicillof: Malvinas, internas y una economía tibia
Hola [email protected], ¿cómo estás? Se nos va el invierno y
nosotros lo despedimos, como cada domingo, con este newsletter que
elaboramos con los editores de *El Cronista* para recordar *de dónde
venimos* con la intención de descifrar *hacia dónde vamos.*
La economía da señales opuestas. *El PBI se contrajo* en el segundo
trimestre del año, por la *caída del consumo*, en cualquiera de sus
versiones, *y la inversión*, que mientras espera por las carretillas de
billetes que promete el RIGI, con anuncios que ya alcanzan a los u$s 50.000
millones, padece la baja tensión de la actividad que tiene a *las fábricas
trabajando con poco más de la mitad de su capacidad instalada* a raíz de la
opaca demanda de manufacturas, por lo que la compra de bienes de capital
quedará para otro momento y el crecimiento del empleo, también.
Los datos oficiales lo muestran. La oferta de puestos de trabajo no llega a
cubrir el *crecimiento de la demanda laboral*, por lo que el índice de
*desempleo
crece* aún a pesar de que la informalidad también lo hace. Lógico: *cuando
los ingresos no alcanzan para mantener el nivel de vida porque aumentaron
costos que antes no entraban en la ecuación diaria, como los de los
servicios, la búsqueda de trabajo se incrementa*. Y hoy, cuando la
inflación ya no es el cuco que asustaba a todos, el temor a perder el nivel
de vida aparece como una de las principales preocupaciones sociales según
revelan las encuestas.
Aún así, la *confianza del consumidor *registró una positiva recuperación
el mes pasado, a partir de la ralentización inflacionaria. Es más, mientras
la industria manufacturera trabaja a media máquina, los *sectores primarios
vuelan*. Según los datos revelados por el Indec, las *exportaciones* corren
decididamente hacia la marca de los *100.000 millones de dólares este 2026*,
con la posibilidad de cumplir el pronóstico del ministro de Economía, Luis
Caputo, que prevé un saldo comercial favorable en torno a los u$s 27.000
millones.
¿Cuánto influirá el resultado electoral en* Brasil *para que esta dinámica
se sostenga el año próximo? Una pregunta que nos responde hoy L*eandro
Dario*, al revisar la expectativa y el posible impacto en el mercado de una
pelea cabeza a cabeza entre *Lula Da Silva y Flávio Bolsonaro* que mantiene
expectante a la Argentina.
Lo cierto es que con la buena balanza comercial y un resultado financiero
positivo de $ 635.529 millones, Toto celebra por estas horas mantener
los *superávits
gemelos* que sostienen a una *economía* que, según sus previsiones,
prometía elevar la temperatura y atravesar *los mejores 18 meses de su
historia* a partir de mayo, pero *se entibió rápidamente*.
De hecho, con un primer semestre en el que creció 2,2%, para cumplir con la
proyección de una suba del 3% de PBI en el año que indica el proyecto de
Presupuesto 2027 necesita florecer en primavera. Y si pretende trepar un 4%
el año próximo como indican los cálculos incluidos en esa misma iniciativa,
tendrá que *calentarse en el verano antes que la carrera electoral domine
la escena*, como empezó a hacer desde el mismo viernes con la recorrida de
campaña realizada por Milei en Bahía Blanca.
Claro que a la hora de evaluar las chances electorales, para el Gobierno
inclusive mejorar la actividad sin perder el control de la inflación podría
ser insuficiente si no logra superar sus *internas *y alinear a los
propios, mientras *Axel Kicillof *arenga a su tropa como lo hizo ayer en
*Avellaneda*, cuando *Cristina Kirchner* cumple prisión domiciliaria y se
prepara para volver a sentarse en el sillón de los acusados en un mes, esta
vez junto a su hijo *Máximo* por la causa *Los Sauces*.
Por cierto, los dardos de Kicillof para La Cámpora se hicieron notar ayer,
particularmente cuando anotó en la competencia electoral para la que el
kirchnerismo sueña con otros nombres – ¿Gerardo Zamora, Sergio Massa, la
propia Cristina?- y pese a manifestarse contra la detención de la ex
presidenta, remarcó en referencia a la postulación del PJ que “*las nuevas
canciones se componen colectivamente, y se componen de abajo para arriba”.*
Pero si de canciones se trata, la primera en entonar un tema que llegó a
oídos libertarios fue *Patricia Bullrich. La senadora le mostró los dientes
a la mesa chica del mileísmo*, luego de encontrarse en el proyecto de
Presupuesto con recortes a la *Discapacidad *que la dejaron mal parada a la
hora de recolectar votos en la cámara. “No me tomen por tonta”, fue su
primera reacción pero no la última. Bullrich no se privó siquiera de
postear un *videíto irónico* con un tema de *Lali Espósito*, la cantante
más repudiada por los libertarios a la que el propio Milei denominó
despectivamente como “Depósito” tiempo atrás.
No fue la primera vez que “Pato” le fija límites al “León”, como se
recuerda en la presión por el caso Adorni. Visto el caso de Victoria
Villarruel surge una pregunta: ¿podrían convivir en un binomio
presidencial? Por lo pronto, como en otras ocasiones en las que la
diferencia con Bullrich se hizo evidente, *el Presidente optó por el
pragmatismo, esquivó la polémica,* *dijo que incluso le gustaron algunos
temas* *de Lali* y el oficialismo comenzó a armar *otro proyecto para el
sector de la Discapacidad*, en el que quede atrás el mal paso antes de que
el Presupuesto se debata en el Congreso el mes próximo.
Un Milei diferente al que un día antes se mostraba explosivo en la red X
contra los periodistas “que se la pasan mintiendo”, luego de divulgarse
diferentes versiones sobre el despido de personal en Olivos.
Al menos no siguió los pasos del presidente de Estados Unidos, *Donald
Trump*, que directamente *optó por vetar el ingreso de la CNN y otros
medios a la Casa Blanca, argumentando que divulgan noticias falsas*.
Lo hizo en una semana en que anunció un acuerdo con Dinamarca para que
EE.UU. se haga cargo de la seguridad de Groenlandia, luego que la *Reserva
Federal* le diera el disgusto de haber aumentado las tasas de interés
contra su deseo. La persistente inflación en Estados Unidos de 3,4% anual
-sí, anual- pudo más y terminó de convencer a Kevin Warsh y los
funcionarios del banco central de ese país- *Subieron la tasa y
encarecieron el financiamiento para todos*.
Particularmente para provincias y empresas argentinas que tienen en sus
planes salir a emitir en el exterior. No tanto para el Gobierno al que,
inclusive, se le hizo más cara aún esa posibilidad por la suba del riesgo
país a 524 puntos por sobre una tasa FED que ya se ubica entre el 3,75% y
4%.
El escenario se complicó a tal punto que las acciones de empresas
argentinas sintieron el sacudón y cerraron el viernes con números rojos en
Wall Street.
Por allí, en la ciudad que alberga a la meca financiera del mundo, estará
*Milei* esta semana. Mañana a la noche emprenderá el *viaje rumbo a Nueva
York* junto a la secretaria General de la Presidencia, Karina Milei y el
canciller Pablo Quirno.
El Presidente* dará el miércoles su discurso ante la Asamblea General de
las Naciones Unidas *con un tema que espera también llevar a un *encuentro
con Trump* que el Gobierno gestiona intensamente, sobre todo porque el
martes, el presidente de EE.UU. se verá por primera vez con el primer
ministro británico, *Andy Burnham*: la *reivindicación de la soberanía
argentina sobre las islas Malvinas.*
Justo como expresó la bandera con la que celebró la Selección Argentina
ante Inglaterra en las semifinales del Mundial de Estados Unidos y que la
semana pasada llegó hasta el cementerio de Darwin, en las islas. Y también
cuya leyenda “LAS MALVINAS SON ARGENTINAS” se observó en la remera con la
que apareció el jueves en el festival de San Sebastián, nada menos que Lali
Espósito. La cantante que eligió Bullrich y cuyos temas ahora le gustan a
Milei…
*Leandro Dario*
Editor de Finanzas y Mercados
Brasil, decime que se siente
A dos semanas de la *primera vuelta electoral en Brasil*, los inversores
argentinos miran con un ojo la Bolsa local y con el otro las encuestas en
el país vecino, que auguran un *empate técnico entre el presidente Luiz
Inácio Lula da Silva y el opositor Flavio Bolsonaro*. Los comicios son
cruciales para la Argentina: el gigante sudamericano sigue siendo el *principal
socio comercial* pese a los roces entre Javier Milei y el Palacio del
Planalto, y las acciones de sus empresas son seguidas de cerca en el
mercado local.
Desde enero a agosto de 2026, Brasil se convirtió en *el mercado al que
Argentina más exportó*, totalizando u$s 8578 millones, es decir, el 12,8%
de las exportaciones del país. En tanto, importó u$s 10.630 millones, sólo
por detrás de China.
Quien gane las elecciones será crucial tanto para el mercado como para la
balanza de pagos de la Argentina. *Si el resultado fortalece la confianza
de los inversores *internacionales, podrían ingresar más capitales a
Brasil, lo que *apreciará al real frente al dólar y el peso*. Eso mejoraría
la competitividad de las exportaciones argentinas hacia ese país. En
cambio, una depreciación de la moneda brasileña generaría el efecto
contrario.
El impacto también se sentirá en la cartera de los inversores argentinos
que tienen exposición a Brasil. El famoso trade electoral empezó a
extenderse en la plaza local: *muchos apuestan a una victoria de Bolsonaro
o, incluso, a un Lula más moderado en lo fiscal*, lo que dispararía la
cotización de acciones que tienen Cedear, como Petrobras, Nubank, Ambev o
Banco do Brasil.
Mientras la petrolera estatal ofrece exposición al precio del petróleo, por
encima de los u$s 100 el barril, también fluctúa al ritmo de la política,
que define el precio de la nafta en los surtidores, el nivel de
intervención estatal, y el management de la compañía.
Los bancos, en cambio, dependen más del nivel de actividad económica. Si
después de las elecciones aumenta la confianza de los inversores, mejora la
perspectiva fiscal y el Banco Central puede continuar con el ciclo de
reducción de tasas sin perder credibilidad, el crédito y la actividad
podrían verse favorecidos, impulsando al sector financiero.
Pero el impacto no termina ahí. *Lo que ocurra en Brasil también puede
generar un efecto dominó en la región.* Una victoria de Bolsonaro generaría
un deshielo en las relaciones bilaterales con Brasilia y ofrecería a Javier
Milei un aliado regional que tenga la misma sintonía ideológica.
*Para un inversor argentino, las elecciones en Brasil ya no son sólo un
tema de política internacional, sino un driver para sus carteras.* Para la
Casa Rosada, es una señal que puede relanzar el vínculo bilateral, a un año
de las elecciones en la Argentina. Y, para el peso, puede ser un factor que
impulse las exportaciones o las encarezca.
El mercado se abrocha los cinturones y mira al norte.
Brasil, decime qué se siente, jugar un trade electoral.
