
Las Claves de Hoy
Prueba de fuego para los bonos soberanos: el destino de los dólares
La City porteña entra en una etapa de definiciones. Luego de que el Tesoro
completara el desembolso de US$ 2.500 millones por los vencimientos de
deuda, las cuentas de los inversores ya reflejan un fuerte ingreso de
divisas. La gran incógnita que desvela al mercado es el destino de estos
fondos: ¿volverán a apostar por el riesgo soberano o elegirán la
dolarización para resguardarse en el exterior? Aunque las últimas ruedas
mostraron números en rojo para los activos locales, los especialistas
restan dramatismo y explican que la baja responde únicamente al corte de
cupón. Por eso, el foco no está puesto en los movimientos del día a día,
sino en el comportamiento de mediano plazo. Las decisiones de cartera que
se consoliden en las próximas jornadas serán el termómetro real del
mercado. De su capacidad para retener esos dólares dependerá la estabilidad
de la renta fija y el verdadero voto de confianza a la estrategia
financiera oficial.
Mercados en alza y desinflación: el plan oficial frente al desafío de
volver al crédito externo
El optimismo inversor se consolida en la City. Con el riesgo país al borde
de perforar los 400 puntos y subas mayores al 8% en Wall Street, los
activos locales festejan la hoja de ruta financiera de Luis Caputo para
2026-2027, la cual descarta la necesidad de financiamiento externo para
cubrir los USD25.000 millones de vencimientos del próximo año. A esto se
suma el cumplimiento del pago de USD4.200 millones en Bonares, el proyecto
para prohibir por ley la emisión monetaria para financiar al Tesoro y la
expectativa de que la inflación nacional de junio perfore el 2% mensual por
primera vez en el año. Esta compresión de tasas acerca a Argentina a los
niveles de países con nota “B-“, reabriendo la posibilidad de emitir deuda
internacional tras ocho años de exclusión. Aunque el Gobierno busca un
préstamo garantizado por organismos multilaterales, el objetivo final es
colocar bonos sin colaterales para aliviar la exigencia sobre el programa
financiero y acelerar la acumulación de reservas del Banco Central. Lograr
este acceso evitará tensiones cambiarias en las reservas de cara al año
electoral. Mientras la macroeconomía se ordena, el foco oficial se traslada
a la economía real: tras un piso recesivo, la industria, la construcción y
el comercio empiezan a mostrar rebotes mensuales que, junto a la
recuperación del salario real iniciada en abril, apuntalan las proyecciones
de crecimiento hacia un 3% para este año.
En una nota publicada en TN
señalamos: “El mercado está poniendo mayor foco en los vaivenes políticos
que en los económicos. El riesgo país puede perforar los 400 puntos básicos
de manera puntual, pero será difícil que logre sostenerse por debajo de ese
nivel mientras persista la incertidumbre electoral”.
Las reservas del BCRA resisten el impacto de un fuerte pago de deuda
El Banco Central experimentó el pasado miércoles un retroceso en sus
reservas brutas, las cuales se ubicaron en USD48.722 millones tras una
caída diaria superior a los USD800 millones. Este movimiento interrumpió la
racha del día previo, cuando las arcas de la autoridad monetaria habían
alcanzado un récord para la actual administración de USD49.536 millones. La
contracción respondió principalmente a los giros por más de USD2.500
millones destinados a los tenedores de bonos Globales, sumado a una
devaluación contable de los activos que componen el respaldo del organismo.
A pesar de la magnitud de los compromisos cancelados, el impacto final
sobre el balance de la entidad fue sustancialmente menor al esperado. Esto
se debió a una estrategia de compensación financiera: el Gobierno nacional
oficializó el ingreso de USD3.200 millones provenientes de entidades
multilaterales de crédito. Estos recursos frescos, articulados por el
Ministerio de Economía para el segundo tramo del año, sirvieron de
amortiguador frente a los vencimientos, mientras que la rueda cambiaria
arrojó un saldo comprador minoritario de USD34 millones.
El REM anticipa un dólar que superaría los $1.670 a fin de año
El mercado recalibra sus proyecciones y prevé una aceleración en la
depreciación del peso. Según el Relevamiento de Expectativas de Mercado
(REM) de junio, elaborado por el Banco Central en base al consenso de 44
consultoras y bancos, el tipo de cambio oficial mayorista iniciará el
segundo semestre con una marcada tendencia alcista, estimándose un valor
promedio de $1.482 para julio. La evolución prevista muestra una suba
escalonada que llevará la divisa a $1.513 en agosto, $1.548 en septiembre,
$1.589 en octubre y $1.621 en noviembre, hasta alcanzar los $1.673 en
diciembre, lo que representaría un incremento interanual del 15,5%. Para
los analistas con mayor precisión histórica (el “Top 10”), el cierre anual
se ubicaría en un nivel algo inferior, coincidiendo con la previsión de
noviembre de $1.621. Sin embargo, la perspectiva de mediano plazo
profundiza la devaluación: el consenso proyecta un dólar de $1.805 para
junio de 2027 y anticipa que quebrará la barrera de los dos mil pesos en
diciembre de ese año, situándose en $2.018. Esta corrección cambiaria
coexistirá con un frente externo superavitario, donde el mercado proyecta
exportaciones por USD100.000 millones e importaciones por USD76.400
millones, consolidando un saldo comercial positivo de USD23.600 millones
para el cierre del ejercicio actual.
El dilema de la Fed
Las minutas de la Fed exponen una profunda grieta ante el rumbo monetario.
Aunque se prevé menor inflación, el mercado de bonos desafía la calma
oficial con un alza en los rendimientos del Tesoro. Esta presión sobre las
tasas, lejos de reflejar temor al costo de vida, surge del incremento en
los tipos de interés reales. El motor detrás de este fenómeno es la
revolución de la inteligencia artificial, cuya enorme demanda de
financiamiento presiona las tasas globales. Así, la euforia tecnológica
eleva de forma constante la tasa natural de equilibrio, complicando la
estrategia de control económico de Kevin Warsh en un mercado con
rendimientos permanentemente altos.
Calma en los mercados ante las tensiones en Ormuz
Pese a las amenazas de Trump y la revocación de concesiones a Irán, los
mercados financieros descartan un regreso a la guerra abierta. El petróleo
Brent apenas subió un 5% y la bolsa neoyorquina cerró la semana en alza,
mostrando que los inversores ven los recientes ataques como incidentes
aislados y no como una ofensiva continuada. El pacto provisional de junio
buscaba reabrir el estrecho de Ormuz para evitar un colapso económico, pero
dejó vacíos legales sobre el cobro de peajes que los países ribereños
exigen. Aunque Washington busca imponer una ruta libre de la tutela iraní,
el libre tránsito comercial es inviable. Bloquear la zona no solucionaría
nada a largo plazo por el poder de sabotaje de Irán, por lo que Wall Street
anticipa que se terminará negociando un acuerdo de pago de servicios.

The point about the focus shifting to medium-term behavior is well taken – it’s easy to get caught up in daily fluctuations.