
Les compartimos un breve resumen sobre el esquema arancelario de Estados Unidos y los compromisos que Argentina deberá cumplir para mantener el tratamiento preferencial otorgado por la administración Trump.
Hoy, todo indica que las exportaciones argentinas seguirán alcanzadas por el arancel base del 10% que EE.UU. aplica de manera general a las importaciones, sin sobretasas adicionales como las que enfrentan otros países. Esto le da a la Argentina una ventaja relativa frente a otros proveedores del mercado estadounidense y mayor previsibilidad comercial.
Sin embargo, ese beneficio no es automático ni permanente. El acuerdo bilateral incluye una serie de compromisos regulatorios que Argentina deberá cumplir para no perder ese tratamiento preferencial.
Entre los puntos más importantes, el país se comprometió a fortalecer la protección de la propiedad intelectual, avanzar en la adhesión a tratados internacionales sobre patentes y variedades vegetales, y, especialmente, implementar mecanismos efectivos para impedir la importación de bienes producidos con trabajo forzoso, en línea con los estándares de la OIT.
Este último punto aparece como uno de los más sensibles, porque si bien la Argentina tiene normativa para combatir el trabajo forzoso dentro de su territorio, todavía no cuenta con herramientas específicas para bloquear el ingreso de mercadería importada elaborada bajo esas condiciones. Justamente, ese es uno de los aspectos que Estados Unidos viene investigando en distintos países, incluida la Argentina.
A cambio, el entendimiento con EE.UU. no solo busca preservar un tratamiento arancelario más favorable, sino también promover inversiones y financiamiento para proyectos estratégicos, especialmente en sectores como minería, litio, cobre y otros minerales críticos, a través de organismos como EXIM Bank y la DFC.
En síntesis, el escenario actual es relativamente favorable para la Argentina porque mantiene el arancel mínimo del 10% y evita, por ahora, sobretasas más severas. Pero para sostener esa posición, el país deberá cumplir con los compromisos asumidos en materia regulatoria, laboral y de propiedad intelectual, ya que ese será el principal condicionante para conservar el beneficio comercial en el mercado estadounidense.
