
S&P mejoró la nota de la deuda argentina tras el respaldo de los mercados
al plan económico
La agencia Standard & Poor’s elevó la calificación de la deuda soberana de
largo plazo en moneda extranjera de Argentina de CCC+ a B-, con perspectiva
estable, consolidando la racha positiva iniciada por Fitch Ratings hace un
mes. Esta mejora refleja una menor percepción de riesgo sobre la capacidad
de pago del país y representa un espaldarazo internacional al programa
fiscal y monetario liderado por Javier Milei y Luis Caputo, quien celebró
la decisión en las redes. A pesar de que la nota permanece dentro del
terreno especulativo, el mercado interpreta este salto como un
reconocimiento explícito al ordenamiento de las variables macroeconómicas,
la desaceleración inflacionaria y la acumulación de reservas. Con este
ajuste, Argentina iguala la consideración de Fitch, mientras se posiciona
un escalón por encima de la nota Caa1 que le asigna Moody’s. En el plano
financiero, este voto de confianza de las calificadoras globales abre la
puerta a una reducción paulatina en el costo de financiamiento,
beneficiando tanto el crédito público como el acceso a capitales para las
empresas privadas en los meses venideros.
Expectativa en el mercado por el nuevo índice de inflación
El INDEC publicará hoy el Índice de Precios al Consumidor (IPC)
correspondiente a mayo. El mercado proyecta una suba mensual de entre el
2,1% y el 2,3%. Si se confirman estos pronósticos, la inflación acumulada
del año llegará al 14,7%. Por su parte, la medición interanual treparía al
33,2%. Esto representa un ligero incremento respecto al período previo. Los
especialistas coinciden en que la tendencia general sigue en baja en
comparación con 2024. Sin embargo, la desaceleración resulta dispar entre
los diferentes rubros. Los sectores de alimentos, salud, transporte y
servicios públicos registran las mayores subas. El mercado financiero
aguarda con atención el informe oficial del organismo. Los inversores
buscan comprobar si la baja de los precios se consolidó en un escalón del
2% mensual. El dato oficial resultará clave para anticipar el rumbo
económico de la segunda mitad del año y evaluar si persisten riesgos que
amenacen la desinflación.
El Tesoro obtuvo $6,12 billones en la primera licitación de junio
El Ministerio de Economía inició el mes con un sólido resultado financiero
al adjudicar $6,12 billones en el mercado local, cifra que le permitió
alcanzar un nivel de rollover del 120,42% sobre los vencimientos de la
semana. Durante la jornada el Palacio de Hacienda recibió ofertas por $7,40
billones y sumó además USD200 millones mediante la colocación del Bonar
2028 (AO28) a una tasa del 8,63%. Las adjudicaciones en pesos se
concentraron en opciones indexadas (CER/TAMAR) con vencimientos entre 2028
y 2030, y herramientas Dólar Linked, destacándose el bono D31G6 con $1,62
billones. En paralelo, el Gobierno ejecutó un canje de deuda que logró
convertir el 24,89% del bono TZX26 y el 21,79% del TTJ26 en circulación,
migrando esos compromisos hacia los nuevos instrumentos TXMD8, TXMD9 y
TXMJ0 con rendimientos de hasta el 9,36% TIREA TAMAR, consolidando así la
estrategia oficial de financiamiento y descompresión de vencimientos.
Los activos argentinos resistieron el impacto global pero el riesgo país
superó los 500 puntos
El riesgo país de Argentina interrumpió su tendencia favorable y avanzó un
1% para cerrar en 503 puntos básicos, empujado por un adverso escenario
internacional que afectó la cotización de los títulos públicos. En Wall
Street, una fuerte ola de ventas provocó el desplome de los principales
índices debido a la escalada de tensión militar con Irán y los temores por
la inflación en Estados Unidos, factores que hicieron retroceder hasta un
0,49% a los bonos soberanos locales en dólares. Esta corriente negativa
también arrastró a las acciones de empresas argentinas (ADR) que cotizan en
Nueva York, las cuales registraron pérdidas de hasta el 3,2%. A pesar del
complejo frente externo, la plaza financiera local logró mostrar signos de
resiliencia: el índice S&P Merval revirtió la tendencia general y avanzó un
0,7% apuntalado por el retroceso de los dólares financieros.
El dólar mayorista registró su mayor caída en más de un mes
En una rueda marcada por un cambio en la dinámica de la oferta y la
demanda, el dólar mayorista cortó su tendencia alcista y retrocedió $8,50
(-0,6%) para cerrar en $1.432,50, anotando su baja más pronunciada desde el
pasado 30 de abril y alejándose un 24,1% del tope de la banda cambiaria
fijado en $1.776,27. La tónica bajista se replicó en el segmento minorista,
donde el Banco Nación recortó su cotización a $1.455 (dejando al dólar
tarjeta en $1.891,50), mientras que el promedio oficial del BCRA se ubicó
en $1.460,66. En el mercado financiero, el contado con liquidación (CCL)
cedió un 0,3% hasta los $1.508,98 y el MEP retrocedió un 0,5% para quedar
en $1.453,15. Por su parte, los contratos de futuros acompañaron la
tendencia con caídas de hasta el 0,9%, con los operadores proyectando un
tipo de cambio mayorista de $1.445 para fines de junio y de $1.617,50 para
el cierre de diciembre. Aunque la fuerte liquidación de la cosecha agrícola
sostuvo la estabilidad cambiaria durante gran parte del segundo trimestre,
el mercado empieza a percibir una pérdida de intensidad en el ingreso de
divisas del agro justo cuando la demanda privada de cobertura y ahorro se
mantiene firme.
El BCRA continuó adquiriendo divisas pero la caída del oro hizo retroceder
las reservas
El Banco Central (BCRA) extendió su racha compradora al absorber USD121
millones en el mercado oficial, llevando el saldo positivo de junio a
USD750 millones. A pesar de este sólido desempeño operativo, las reservas
internacionales brutas retrocedieron USD274 millones hasta ubicarse en los
USD47.558 millones, arrastradas por un impacto contable adverso debido al
desplome del 4,37% en el precio internacional del oro, un movimiento que
restó unos USD345 millones a las tenencias oficiales. Esta dinámica se
produce en un escenario donde el mercado privado de divisas empieza a ganar
mayor protagonismo y los analistas evalúan si las recientes fluctuaciones
cambiarias marcan una presión estacional o el inicio de un nuevo equilibrio
en la plaza financiera.
Moody’s otorgó la máxima calificación crediticia a la Ciudad de Buenos Aires
La agencia calificadora Moody’s elevó la nota de la deuda de la Ciudad de
Buenos Aires de “AA+” a “AAA”, la máxima categoría dentro del mercado
interno. El ajuste alcanza a las calificaciones de emisor tanto en moneda
local como extranjera, ubicando al distrito porteño al tope de la calidad
crediticia del país. En sintonía, la entidad mejoró los programas de
asistencia y financiamiento local a “AAA.ar” con perspectiva estable, lo
que descarta variaciones negativas en el mediano plazo. Desde el Gobierno
de la Ciudad atribuyeron este salto a la solidez de las cuentas públicas y
a la administración de los pasivos. Por su parte, el informe de la
calificadora ponderó la mejora en el perfil de vencimientos tras la
reciente colocación internacional de la Serie 14 del Bono Tango por USD500
millones, emitido a una tasa fija del 7,05% anual con vencimiento en 2036.
Esta colocación permitió estirar y equilibrar los plazos de amortización,
capitalizando las ventajas de una estructura económica diversificada, una
fuerte base de ingresos propios que supera la media nacional y una posición
de liquidez holgada frente a sus compromisos de corto plazo.
Wall Street cerró a la baja por la escalada en Medio Oriente
La Bolsa de Nueva York registró pérdidas generalizadas este miércoles
arrastrada por la tensión geopolítica en Medio Oriente, luego de que el
presidente Donald Trump amenazara con “golpear con fuerza” a Irán en
represalia por el derribo de un helicóptero Apache estadounidense en el
estrecho de Ormuz, una vía marítima clave que permanece casi bloqueada al
tránsito de petroleros. En este escenario de incertidumbre, el índice Dow
Jones bajó 1,87%, el S&P 500 cedió 1,61% y el tecnológico Nasdaq Composite
se depreció 1,98%. Las caídas del mercado global se amortiguaron
parcialmente gracias a la difusión del Índice de Precios al Consumidor
(IPC) de mayo en Estados Unidos, que coincidió con las estimaciones de los
analistas al subir un 0,5% mensual y un 4,2% interanual, marcando su nivel
más alto en tres años debido al impacto del sector energético derivado del
conflicto bélico. Por su parte, la inflación subyacente (que excluye los
valores más volátiles de alimentos y naftas) avanzó un 0,2% en el mes y se
ubicó en un 2,9% interanual, ofreciendo un leve respiro contable a los
inversores en una jornada donde los futuros del crudo Brent volvieron a
trepar y las advertencias militares de la Casa Blanca terminaron por
eclipsar los datos económicos oficiales.
