*El Tesoro busca renovar $7,9 billones y refuerza la deuda en dólares*

El Ministerio de Economía activó una nueva licitación clave para este
martes con el objetivo de refinanciar vencimientos por $7,9 billones. La
cartera dirigida por Luis Caputo apunta mayoritariamente a títulos en manos
de inversores privados bajo una hoja de ruta clara: estirar plazos y
ofrecer rendimientos más atractivos en los tramos largos. En esta
oportunidad, el Palacio de Hacienda eleva la vara del financiamiento en
moneda extranjera y subasta USD350 millones a través de Bonares, cifra que
se ampliará con otros USD100 millones en la segunda vuelta. El menú de
instrumentos incluye el debut de nuevas Lecap a junio de 2026 y bonos Tamar
con vencimiento en 2028, además de una canasta variada de activos
ajustables por CER y Dollar Linked. Esta estrategia se complementa con un
canje de deuda técnica que busca descomprimir el calendario financiero de
corto plazo, transformando letras vigentes en instrumentos con vencimiento
entre 2028 y 2029. La maniobra ocurre en un contexto de mercado selectivo,
donde el interés por la tasa fija se refugia en los plazos inmediatos,
mientras crece con fuerza la demanda de cobertura cambiaria ante la
incertidumbre global. Con esta licitación, el Gobierno nacional reafirma su
intención de migrar la deuda hacia formatos de más largo aliento y
consolidar la liquidez en dólares dentro de su balance financiero.

*El BCRA acumuló 74 jornadas positivas*

El Banco Central consolidó una racha histórica al encadenar 74 ruedas
consecutivas de compras en el mercado oficial, sumando USD80 millones este
viernes. Bajo la conducción de Santiago Bausili, la autoridad monetaria
alcanzó los USD6.761 millones acumulados en 2026, lo que representa más de
la mitad del objetivo fijado para todo el año. Durante abril, la entidad
aceleró el ritmo de captación de divisas con ingresos por USD2.379
millones, apoyada en una fuerte liquidación del sector corporativo tras las
legislativas. Pese a que las reservas brutas cerraron en USD46.184
millones, el crecimiento neto se vio limitado por los pagos de deuda
externa realizados por el Tesoro Nacional. Para neutralizar el impacto
inflacionario de esta inyección de pesos, el Gobierno coordina una
estrategia de absorción de liquidez mediante la colocación de deuda en
moneda local. Las proyecciones oficiales anticipan un saldo neto anual de
hasta USD17.000 millones, cifra que dependerá de la estabilidad cambiaria y
los USD3.000 millones pendientes de liquidación por parte de empresas
privadas. Esta dinámica, sumada a un stock de reservas en niveles máximos
desde 2018, busca blindar el balance financiero ante la volatilidad
internacional y garantizar la demanda de moneda nacional en el corto plazo.

*El dólar mayorista sube ante una renovada presión de cobertura cambiaria*

El tipo de cambio mayorista avanzó $7,50 este viernes para cerrar en su
nivel más alto desde mediados de marzo. En una rueda de alto volumen, que
alcanzó los USD954,5 millones, la mayor demanda de los inversores superó la
oferta del agro y las colocaciones de deuda corporativa. Con este
movimiento, la divisa oficial acumuló una suba semanal del 2,6%, aunque
todavía mantiene un retroceso del 3,95% en lo que va de 2026. Pese al flujo
de divisas externas, la búsqueda de cobertura impulsó el precio hacia la
zona de los $1.399,50. Actualmente, la cotización se ubica un 17,3% por
debajo del techo de la banda cambiaria establecido por el Banco Central en
$1.693,51. Esta dinámica refleja una mayor volatilidad en el mercado
comercial, donde la liquidación de exportadores y provincias no logró
contener el repunte de la demanda privada. De esta manera, el dólar
interbancario suma $35 en los últimos cinco días y recorta parte de la
caída anual. El mercado sigue atento a la evolución de estas variables, en
un marco de estabilidad relativa frente a los límites oficiales. En tanto,
el dólar Mep se ubicó en $1.438,34 (brecha en 2,78%), mientras que el CCL
lo hizo a $1.498,11 (spread en 7,05%).

*Crisis industrial: la capacidad ociosa marca el peor registro en 14 años*

La industria argentina atraviesa un escenario crítico con el uso de su
capacidad instalada en mínimos históricos. Según el INDEC, el indicador se
desplomó al 54,6% en febrero, una caída interanual de cuatro puntos que
revela que casi la mitad de las fábricas están paradas. El panorama es de
una fuerte heterogeneidad. El sector automotor refleja este desbalance:
aunque los patentamientos crecen, la producción local se estanca frente a
un aluvión de vehículos importados que ya dominan el 80% del mercado. En
contraste, la construcción sufre un fuerte retroceso mientras la demanda
interna no reacciona. La única excepción es la refinación de petróleo, que
opera al 88,9% impulsada por el boom energético. Para el resto del
entramado fabril, la competencia externa y la falta de crédito prendario
profundizan la parálisis productiva. Este desplome de la actividad
manufacturera enciende alarmas sobre el empleo y el futuro del sector
privado. La brecha entre rubros se ensancha cada mes. Sin una reactivación
del consumo, el potencial ocioso seguirá limitando el crecimiento económico
nacional.

*Un posible fin del conflicto en Medio Oriente dispara los mercados
globales*

Las bolsas internacionales cerraron abril con ganancias extraordinarias
impulsadas por el optimismo ante la posibilidad de un cese de hostilidades
en Oriente Medio. El punto de inflexión ocurrió el viernes 24, cuando Irán
anunció la reapertura del Estrecho de Ormuz, noticia que estabilizó el
petróleo y desplomó las proyecciones inflacionarias globales. Bajo este
escenario, el Nasdaq acumuló un salto del 15% en el mes, alcanzando un
récord histórico de 24.800 puntos, mientras que el S&P 500 superó por
primera vez las 7.100 unidades. Los inversores ahora apuestan por una
flexibilización monetaria de la Reserva Federal, con una probabilidad del
50% de un recorte de tasas antes de fin de año. Por su parte, el crudo
Brent cedió hasta los USD105, tras haber rozado los USD113 durante el pico
de tensión. En el plano local, los activos argentinos mostraron un
desempeño sólido: los bonos soberanos subieron un 4% promedio y el Riesgo
País perforó la barrera de los 600 puntos para situarse cerca de los 550.
La combinación de un dólar global más débil y la persistente compra de
divisas por parte del Banco Central favoreció el clima financiero
doméstico, consolidando una recuperación que beneficia especialmente a las
empresas energéticas y a los títulos de deuda emergente.

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