
El ministro sostuvo que *“los próximos 18 meses serán los mejores de las
últimas décadas”*, impulsados por la *estabilización macroeconómica* y
la *llegada
de inversiones*.
En relación a la inflación, señaló que el proceso de desinflación *se vio
interrumpido por la caída en la demanda de dinero previa a las elecciones*,
pero anticipó que *a partir de abril se observará una fuerte desaceleración*,
afirmando incluso que *“la inflación va a tener certificado de defunción”*.
Asimismo, destacó que:
– La economía *podría haber crecido más en 2025*, pero la incertidumbre
afectó su desempeño.
– Actualmente se observa una *recuperación de la demanda de dinero*, lo
que contribuiría a estabilizar precios.
En cuanto a la inversión, remarcó el rol del RIGI, indicando que ya existen *35
proyectos por USD 85.000 millones*, clave para sostener el crecimiento.
Sobre el nuevo esquema económico, enfatizó:
– *Fin del déficit fiscal*, permitiendo *baja de impuestos*.
– *Reducción del “costo argentino”*.
– *Apertura económica y mayor competencia* como motores de eficiencia.
En este contexto, planteó que las empresas deberán *adaptarse a un entorno
más competitivo*, destacando casos de reconversión e inversión frente a
otros que optaron por retirarse del mercado.
Finalmente, subrayó que el crecimiento sostenible dependerá de:
– *Mayor nivel de inversión*.
– *Aumento de la productividad*.
– *Un esquema económico sin emisión ni distorsiones*.
En síntesis, el Gobierno proyecta un escenario de *desinflación acelerada y
crecimiento sostenido*, basado en *orden macroeconómico, apertura e
inversiones*.
