*El Gobierno sostiene el superávit pese a la caída de ingresos*

En un escenario marcado por la fuerte contracción de la actividad, el
Ministerio de Economía informó que el Sector Público Nacional cerró febrero
con un superávit financiero de $144.421 millones y un excedente primario de
$1,4 billones, un resultado que se explica tanto por la disciplina fiscal
como por el auxilio de ingresos no tributarios. El Palacio de Hacienda
logró blindar sus cuentas a pesar de que la recaudación impositiva y de
seguridad social sufrió una caída real del 9% interanual, alcanzando
ingresos totales por $11,8 billones que fueron compensados por una poda en
el gasto público del 8% en términos reales. El equilibrio se vio favorecido
por el aporte de $850.000 millones provenientes de rentas de la propiedad y
otros recursos no impositivos, lo que permitió neutralizar el incremento
nominal de los gastos (que subieron un 21%, muy por debajo de la
inflación). Con este desempeño, el Gobierno acumula en el primer bimestre
un superávit financiero del 0,1% del PBI y un primario del 0,4%, sumando un
colchón de $4,5 billones que no solo reafirma el “ancla fiscal” del
programa económico, sino que deja al país en una posición favorable para
cumplir con las metas trimestrales pactadas con el Fondo Monetario
Internacional.

*El riesgo país quiebra el techo de los 600 puntos*

La desconfianza inversora volvió a marcar el pulso del mercado local este
lunes, impulsando al riesgo país a saltar 17 unidades (+2,9%) hasta
posicionarse en los 601 puntos básicos, una cifra que representa el regreso
a niveles no vistos desde mediados de diciembre pasado. Esta escalada del
indicador de JP Morgan se produjo en sintonía con un retroceso generalizado
de los títulos públicos en dólares, donde los bonos Bonares encabezaron las
pérdidas con caídas de hasta el 1,2% en sus vencimientos más largos,
reflejando una clara retracción de la liquidez global y una migración de
los capitales hacia activos de mayor cobertura ante la inminente
publicación de datos macroeconómicos clave. El clima de cautela no perdonó
al segmento de renta variable, donde el índice S&P Merval hilvanó su
tercera baja consecutiva al retroceder un 1,4% (1,7% en dólares), mientras
que en Wall Street los certificados argentinos (ADRs) cerraron casi todos
en terreno negativo. Este escenario de debilidad para los activos
nacionales contrastó notablemente con la recuperación del 1,2% que
mostraron los principales índices neoyorquinos y con la dinámica del
petróleo, que a pesar de ceder un 3% en su cotización, logró mantenerse por
encima de la barrera de los USD100 por barril, dejando a la Argentina en
una posición de aislamiento frente al optimismo externo.

*Las reservas del Banco Central sufren su mayor caída diaria en meses por
pagos de deuda*

En una jornada marcada por una drástica reducción de liquidez externa, las
reservas brutas del Banco Central de la República Argentina experimentaron
un desplome de USD871 millones, posicionándose en USD44.788 millones, su
nivel más bajo desde finales de enero. Este retroceso, que representa la
caída más pronunciada desde julio de 2025 si se exceptúan los cierres de
mes habituales por movimientos de encajes bancarios, se produjo
principalmente por la cancelación de obligaciones financieras con
organismos internacionales de crédito, entre los que destacaron pagos al
Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y al Banco Internacional de
Reconstrucción y Fomento (BIRF). A pesar de que la autoridad monetaria
logró intervenir en el Mercado Libre de Cambios con compras netas por USD50
millones, este esfuerzo resultó insuficiente para compensar el impacto
combinado de los compromisos de deuda y una desvalorización de activos por
cotización que restó otros USD100 millones a las arcas públicas. De esta
manera, aunque la entidad dirigida por el Palacio de Hacienda sostiene un
acumulado positivo de USD3.348 millones en lo que va del año, el brusco
drenaje de fondos de este lunes enciende alarmas sobre la volatilidad de
los activos internacionales frente al cronograma de vencimientos que
enfrenta el país.

*El dólar mayorista amplía la brecha con el techo de la banda*

En una jornada marcada por el desacople respecto a la tendencia global, el
tipo de cambio oficial mayorista retrocedió $4 para cerrar en $1.396,
alcanzando su mayor distancia respecto al límite superior de la banda
cambiaria en más de ocho meses al situarse un 16,9% por debajo de los
$1.632,48 fijados para el techo del corredor. Este movimiento a la baja,
que da continuidad a la retracción de $16 registrada durante la semana
pasada, se produjo en un mercado de contado que movilizó USD370,9 millones
y que parece procesar de forma mixta los últimos datos inflacionarios de
febrero frente a un contexto internacional donde el billete estadounidense
se fortalece un 1,3% y el petróleo Brent recupera la barrera de los USD100
por barril por primera vez en 2026. La tendencia bajista se replicó en el
mercado de futuros, con contratos que operaron con mermas del 0,6%
proyectando un cierre de marzo en torno a los $1.410. Entre los dólares
financieros, el MEP cerró en $1.424,92 (brecha en 2,07%), mientras que el
Contado con Liquidación (CCL) finalizó en $1.473,91 (spread en 5,58%).

*La soja sufre su mayor baja desde 2023*

El mercado agrícola de Chicago vivió una jornada de fuerte volatilidad este
lunes, con la soja liderando las pérdidas al derrumbarse un 6,1% hasta los
USDUSD424,10 por tonelada, su caída diaria más pronunciada en más de un
año. Este retroceso, que arrastró al maíz (2,9%) y al trigo (2,8%), se
desencadenó luego de que el presidente Donald Trump sugiriera la
posibilidad de postergar su cumbre con Xi Jinping, prevista para finales de
marzo, sembrando dudas sobre la concreción de las compras masivas de granos
que China había prometido. La incertidumbre política se agravó por la
presión de Washington sobre Beijing respecto al conflicto en el estrecho de
Ormuz, un factor extra que enfrió el optimismo que la semana pasada había
llevado a la oleaginosa a máximos de dos años. A este panorama de tensión
diplomática se sumaron presiones competitivas desde Sudamérica, ya que
Brasil flexibilizó sus controles de inspección para facilitar sus
exportaciones al gigante asiático, y un cambio en la estrategia de los
fondos de inversión, que ante el repunte de Wall Street decidieron migrar
sus capitales desde las materias primas hacia el mercado bursátil, dejando
al complejo cerealero sin el sostén financiero que lo venía apuntalando.

*El shock energético por el conflicto en Medio Oriente recortará el
crecimiento global*

La escalada bélica en Medio Oriente y la creciente inestabilidad en el
estratégico estrecho de Ormuz han obligado a una reconfiguración drástica
de las proyecciones económicas mundiales, según advirtió un reciente
informe de Goldman Sachs que anticipa un impacto directo del 0,3% a la baja
en el Producto Bruto Interno (PBI) global para el próximo año. El análisis
de la entidad financiera subraya que el encarecimiento sostenido del
petróleo y del gas, derivado de la guerra en Irán, no solo enfriará la
actividad económica (llevando la previsión de crecimiento del 2,9% al 2,6%)
sino que también actuará como un potente motor inflacionario, sumando entre
0,5 y 0,6 puntos porcentuales a la suba de precios internacionales. Bajo
este nuevo escenario de estrés energético, Goldman Sachs proyecta que la
inflación mundial escalará hasta el 2,9%, superando con creces el 2,3%
estimado antes del conflicto, lo que refleja cómo el aumento de los costos
logísticos y de producción en uno de los principales corredores energéticos
del planeta está alterando las reglas habituales de estimación
macroeconómica y forzando a los mercados a prepararse para un ciclo de
menor expansión y mayor presión sobre el bolsillo de los consumidores.

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