
*El mercado descuenta tasas altas por el “shock” petrolero*
La onda expansiva del conflicto en Medio Oriente ha golpeado con dureza a
los mercados de deuda soberana este lunes, desatando una venta masiva de
bonos a nivel mundial ante el temor de que el petróleo reactive una espiral
inflacionaria incontrolable. Este desplome de los precios de los títulos ha
provocado un salto automático en sus rendimientos, con el bono del Tesoro
estadounidense a 10 años registrando su mayor avance desde enero y los
bonos alemanes tocando máximos no vistos en casi dos años, mientras que en
el Reino Unido las tasas a corto plazo revivieron fantasmas de
inestabilidad financiera con una suba de 40 puntos básicos. La presión
vendedora se extendió a Asia y Oceanía, donde los rendimientos australianos
alcanzaron niveles de 2011, reflejando un cambio drástico en las
expectativas de los inversores: si antes del estallido bélico se esperaba
que la Reserva Federal recortara las tasas en julio, el mercado ahora
posterga cualquier alivio monetario hasta septiembre o incluso descarta
bajas para todo el 2026. En este nuevo escenario de “tasas altas por más
tiempo”, los futuros de deuda europea han caído a mínimos de 15 años,
evidenciando que el mercado financiero global ya se prepara para una
economía de guerra donde el costo del dinero seguirá siendo elevado para
intentar frenar el impacto del encarecimiento energético.
*El fantasma de la estanflación acecha a la economía global*
El temor a que la economía mundial se hunda en un escenario de estanflación
(donde la aceleración de los precios convive con un crecimiento anémico) se
ha convertido en el eje de las preocupaciones financieras tras el violento
salto de los costos energéticos. Según proyecciones del FMI, un incremento
sostenido del 10% en el valor de la energía podría drenar hasta 0,2 puntos
del PIB global y disparar la inflación en 0,4 puntos adicionales, un golpe
de gracia para una recuperación que ya se percibía frágil. Ante este
panorama crítico, los ministros de Finanzas del G7, en coordinación con la
Agencia Internacional de Energía, evalúan de urgencia la liberación de
reservas estratégicas de petróleo para intentar contener la hemorragia de
precios y estabilizar el mercado. Sin embargo, mientras la diplomacia busca
soluciones de emergencia, los analistas más escépticos advierten que el
mercado de bonos y tasas de interés ya está descontando un escenario mucho
más sombrío y persistente que el reflejado en otros activos financieros,
sugiriendo que el impacto de este shock energético podría ser más profundo
y duradero de lo que las autoridades están dispuestas a admitir.
*El dólar oficial se consolida sobre los $1.400*
En un giro de tendencia marcado por la creciente aversión al riesgo
internacional, el dólar mayorista quebró su estabilidad previa para cerrar
firme en los $1.416, consolidándose por encima de la barrera de los $1.400
tras semanas de relativa calma favorecida por el ingreso de divisas y un
contexto emergente más amigable. Este avance, que sitúa a la moneda
estadounidense a un 14,2% de distancia del techo de su banda cambiaria
fijado en $1.617,5, se produce en sintonía con un fortalecimiento global
del billete verde (cuyo índice DXY registró su mayor salto semanal desde
finales de 2024) a medida que el recrudecimiento del conflicto en Medio
Oriente empuja a los inversores hacia activos de refugio. A nivel
doméstico, la presión cambiaria se vio alimentada por un reacomodamiento de
las tasas en pesos que restó atractivo a las estrategias de carry trade,
sumado a una oferta acotada por la demora en la liquidación de la cosecha
gruesa, factores que también impactaron en los dólares financieros, con el
Contado con Liquidación (CCL) ubicándose en los $1.479,10 (spread en 4,46%)
y MEP trepando hasta los $1.437,53 (brecha en 1,52%). En tanto, el Banco
Central logró mantener su racha compradora el viernes al adquirir USD40
millones y acumular un saldo positivo de USD291 millones en lo que va de
marzo. Así, las reservas internacionales brutas se ubicaron en USD46.004
millones.

Es interesante ver cómo la incertidumbre en Medio Oriente está afectando tanto a los bonos como al dólar. Me parece un escenario muy complejo y con muchas variables en juego.