Comparto un resumen de la situación actual respecto a la reforma tributaria que impulsa el Gobierno:

El presidente Javier Milei confirmó que avanzará con un ambicioso esquema de reformas estructurales, con foco en la revisión del sistema impositivo y la posibilidad de seguir bajando retenciones al campo, siempre condicionadas al superávit fiscal.

Sin embargo, el ministro de Economía, Luis Caputo, descartó una reforma tributaria integral y señaló que el enfoque será gradual y selectivo.

Margen fiscal y restricciones

El principal condicionante es la meta de superávit primario de 1,5% del PBI acordada con el FMI. A esto se suma que la recaudación tributaria acumula siete meses consecutivos de caída real, con una baja de 9,7% interanual en febrero de 2026 (IARAF).

Esto limita el espacio para recortes profundos de impuestos.

Límite político: Nación vs. provincias

Un obstáculo central es que la Nación solo puede modificar tributos de jurisdicción federal.
Ingresos Brutos (el impuesto más criticado) depende de las provincias.
IVA y Ganancias son coparticipables, por lo que cualquier cambio requiere acuerdo con gobernadores.
Ambos tributos explican más del 80% de la recaudación, lo que los vuelve rígidos en el corto plazo.
Por este motivo, los especialistas no esperan reducciones fuertes en los impuestos de mayor peso.

Dónde sí podría avanzar el Gobierno

Los analistas ven más factible:
Eliminar o simplificar impuestos nacionales de baja recaudación.
Reducir gradualmente tributos distorsivos nacionales.
Avanzar en simplificación administrativa.
De hecho, se proyecta que los tributos nacionales bajen de 45 a 37 hacia 2028, aunque el total consolidado del país seguiría en torno a 147 gravámenes.

Impuestos distorsivos bajo la lupa

Los dos tributos más cuestionados son:
Ingresos Brutos:
Provincial.
Efecto “cascada” en la cadena productiva.
Representa cerca del 4% del PBI y 78% de la recaudación propia provincial.
Difícil de modificar sin acuerdo federal.
Impuesto al Cheque:
Nacional, con peso cercano al 1,7% del PBI.
Grava cada movimiento bancario (0,6% débito + 0,6% crédito).
Difícil de eliminar porque financia 100% a ANSES y es de fácil recaudación.
Retenciones: posible sendero de baja

El Gobierno mantiene el objetivo de reducir Derechos de Exportación (DEX), que sí dependen exclusivamente de la Nación. No obstante, cualquier baja requerirá:
Mayor ajuste del gasto o
Nuevas fuentes de ingresos, especialmente tras la eliminación del Impuesto PAIS.
Qué reformas ven más viables los especialistas

Si el superávit lo permite, los expertos mencionan como camino probable:
Alivio del impuesto al Cheque vía mayor cómputo como pago a cuenta.
Baja escalonada de retenciones.
Simplificación de impuestos de baja recaudación.
Reforma federal futura sobre Ingresos Brutos.
Reducción de regímenes de retención y percepción.
También se destaca la posibilidad de medidas administrativas (no necesariamente baja de alícuotas), como:
Subir umbrales de retención en Ganancias.
Limitar percepciones anticipadas.
Acelerar devoluciones de saldos a favor.
Conclusión

El Gobierno mantiene la intención política de bajar impuestos, pero el margen real es acotado en el corto plazo por tres factores:
Compromiso de superávit fiscal.
Rigidez de impuestos coparticipables.
Dependencia de provincias y ANSES para cambios de fondo.
En este contexto, el camino más probable es una estrategia gradual basada en simplificación, eliminación de tributos menores y reducciones selectivas.

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